consignas 1 de junio

La vida de la gente…

Me pesa mucho….’

Analía paró a la trabajadora social cuando se estaba yendo del comedor, para contarle que a Nidia, su amiga y vecina la habían metido presa el viernes. Y que en el allanamiento, Nidia había dicho que la mayor de sus siete hijas (Anita), que tiene 18 años recién cumplidos, estaba juntada en pareja desde hace un año, para que le den la tutela de los otros seis hermanos (de 15, 14, 3, 7, 10 y 12 años), cosa que así determinó el juez.

Quedaron en ir a la mañana siguiente a ver a Anita. La trabajadora social estuvo esperándola, pero Analía no apareció, por lo que fue a buscar a la promotora de educación de la villa, y fueron juntas. La trabajadora social sabía que desde hace cinco años, la promotora y el equipo de la Salita estuvieron intentando que los chicos vayan a alguna escuela, cosa que todos los años lograban solo hasta abril o mayo, con alguna reincidencia en agosto. Pero en definitiva, ninguno de los 7 chicos estaba escolarizado.

Cuando al mediodía fueron para el departamento, un cuarto piso del complejo de monoblocks donde relocalizaron (o “urbanizaron”)  parte de la villa, lo primero que los recibió fue un perro. Estaban todos durmiendo, y después de mucho golpear, el primero que se despertó fue un adulto, de aproximadamente 30 años, que dijo ser la pareja de Nidia (hace unos meses se había presentado como su sobrino). Entrando aparecieron luego tres gatos, otro perro y por ultimo un conejo, que se estaba comiendo el acolchado de las sillas. La situación del departamento era por demás caótica. Era grande, luminoso y muy sucio, pilas de ropa en el piso, hasta la altura de la cintura, sucia y limpia toda junta, platos y cacerolas usadas de hace por lo menos un par de semanas. En el piso, además del barro, excrementos de todos los animales que circulaban. Cables de electricidad colgando del techo.

Anita se despertó y les ofreció unas sillas, para poder hablar tranquilos. Les contó toda la situación y que ella está a cargo, y que no sabe que hacer, y que le pesa mucho la situación. La trabajadora social y la promotora le preguntan de que van a vivir y que quiere ella hacer. No les contesta, solo los mira y les dice “esto cada vez me pesa mas, no se si lo voy a poder llevar adelante”.

La TS y la promotora salieron de la visita con la sensación que cada vez iba empeorando mas la situación.

A la vuelta pasaron por la salita, y les comentaron que Anita esa semana le había dado positivo un test de embarazo…

Preguntas para trabajar en grupos

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