4to encuentro – 1 de setiembre – Direccionalidad en la intervención

Trabajamos a partir de la siguiente situación

Dramatizando y Analizando historias

Yo no soy, es él…”

Cuando Jonathan tenia 4 años, su mamá se vino a la Argentina y lo dejó al cuidado de sus abuelas. Ahora tiene 14 años, y hace tres meses (desde Junio) que María, su mamá, lo hizo venir de Bolivia, porque le pudo construir una piecita para él en la casa donde vive con su pareja (Fernando) y las tres hijas en común: Ana, Rosa y Luisa, de 8, 4 y 2 años respectivamente.

Antes de las vacaciones de invierno, Rosa aparece golpeada en el Jardín varias veces, por lo que la maestra avisa a la dirección, que a su vez da intervención al Juzgado, que le pide un informe social a la TS del gabinete del colegio.

Dicha TS la cita, y María le cuenta que desde que llegó Jonathan, la situación en la casa “es insostenible”, Jonathan se pelea con Fernando, y las chicas se “desbordan, están muy desobedientes”. María refiere que no puede controlar a Jonathan, y por ende tampoco a las nenas, por lo que les termina pegando a todos. Pero insiste que la culpa la tiene Jonathan: “Yo no soy, es él, que arma todos los problemas, antes estábamos bien”.

La TS de la salita se entera de todo, y sorprendida por la situación dado que conoce a Maria hace un par de años, le propone a la TS del colegio sentarse a hablar con otros profesionales y/o referentes del barrio que los conocen, a ver que esta pasando y que estrategias se pueden elaborar en conjunto, antes de elaborar el informe

Se reúnen entonces, a compartir la situación (y ver que se puede hacer):

  • la TS de la salita
  • la TS del colegio que recibe el pedido del juzgado
  • la maestra del jardín de las mas chicas
  • Doña Alcira, una señora de caritas de la capilla, que conoce a todas las familias de la villa desde hace mas de veinte años

Después de la dramatización, compartimos qué nos pareció:

  • Fue el comienzo de trabajo interdisciplinario.
  • Había buena voluntad por parte de todos para buscar una solución.
  • Se quedaron en el análisis (primer momento del encuentro).
  • Cada uno de los actores tiene su propia mirada.
  • Cada uno describió el vínculo con el sujeto.
  • En el momento de compartir: tienen muy poca relación cada uno con él, como para elaborar un diagnóstico completo.
  • Uno limita la intervención: cada uno elige con quién quiere intervenir desde su lugar de intervención.
  • No se preguntan qué quieren ( objetivo de la intervención)

Surgieron entonces algunas preguntas. ¿Para qué se interviene? Para algunos el para qué es la relación forzada de convivencia, para otras es la violencia familiar. Se plantean posibilidades: – que se vuelva a Bolivia (donde estuvo 10 años viviendo con sus abuelas) o – conformar la familia (trabajar sobre la convivencia en común). Se plantea también el que hay que tener en cuenta qué quieren cada uno de los sujetos que están involucrados.

Entonces decíamos que, mas allá del objetivo concreto en cada situación,  primero hay que tener en cuenta la direccionalidad en la intervención. Planteamos la direccionalidad como algo transversal en la intervención.

CONSIGNA PARA DEBATIR EN GRUPO:

Ante cualquier situación con una familia, ¿ cuál sería el horizonte de cualquier intervención familiar? ¿ qué queremos transformar o conseguir ?

( Cada sujeto que va a trabajar con esa familia lo hace con direccionalidades diferentes, no es la misma la mirada de un sacerdote, una Trabajadora Social, una maestra, la encargada de un comedor, etc. )

Del plenario surgieron las siguientes posturas en cuanto a cual es la direccionalidad:

  • Ideología del TS: intervenir desde una perspectiva latinoamericanista, de género, con un horizonte de liberación y transformación.
  • Ser útil para la familia, una herramienta. El sujeto debe solucionar su situación, todos somos capaces de hacerlo.
  • Acompañar al sujeto en el proceso de reconstrucción del grupo familiar y apuntar a su autonomía.
  • Trabajar en forma conjunta con la familia, para que surja la problemática, comprometerse con el cambio y conseguir su autonomía.

Surgieron algunas preguntas y reflexiones, como ser:

  • ¿Qué lugar le voy a dar al sujeto en la intervención?
  • Debe ser consensuada, construcción conjunta.
  • Si no habilito la autonomía, produzco sometimiento…
  • Postura crítica por parte del TS (mucho trabajo!!!!)
  • Acompañamiento con el sujeto, “poner el cuerpo“.

Cruzamos luego lo trabajado con lo planteado por Liliana Barg, en el texto “El sentido de la intervención”, que leímos en grupos.

  • El texto es muy general. ¿Cómo produzco autonomía?
  • Diferentes paradigmas: antes era más fácil, ahora se debe analizar la complejidad. Aunque el paradigma viejo no está en desuso, uno no desplaza a otro, ambos se dan al mismo tiempo, dependerá de la institución o de la postura particular del TS. Se presenta la lucha entre ambos paradigmas.
  • La teoría hay que llevarla a la práctica.
  • Participar en foros o seminarios de TS para interiorizarse.
  • Hay que escuchar al otro“, no se pueden tomar decisiones sobre él y en su lugar.
  • El horizonte es “el cambio social“.
  • La experiencia te da el posicionamiento, no olvidar el poder fundamentar desde la teoría..

Como texto, quedo parte del libro de Liliana Barg, Los vínculos familiares, de la pagina  102 a la 124

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