7mo y 8vo encuentro – viernes 19 y sábado 20 de junio

Comenzamos en ronda, compartiendo historias familiares. La consigna era:

Contar un suceso o situación significativa de la infancia, que luego de grande le “sirviera” para algo, osea, que les haya dejado una marca o enseñanza que despues hayan puesto en juego

Se contaron entonces historias sobre los regalos del dia de Reyes, o de como se construyeron su propia casa y lo que eso significó, visitas a familiares (que luego con el tiempo fueron resignificándose), historias de y con los hermanos, sobre los padres y el tipo de educación que transmitian, y como nos “formaron” como hijos.

De todo lo contado, lo analizamos en dos dimensiones: la metodológica y la conceptual.

Sobre lo metodológico

  • el contar sobre la familia, moviliza mucho, mas que nada lo interno. La familia es “algo grosso”. (Y en este caso, al ser compañeros, llegó mas)
  • Cuando uno escucha a otro, proyecta en uno lo que el otro va contando, lo contrasta con su propia historia
  • “Somos vulnerables”, se dijo, y se planteo una discusión sobre la necesidad de involucrarse o no en una situacion de intervención (o generar distancia). ¿Que es mas perjudicial? ¿qué es mas enriquecedor?.
  • Se llegó a un concenso en base a que “involucrarse lleva A” (a actuar, a cambiar, etc.), y en ese sentido es mas positivo que el poner distancia de entrada. Pero lo siguiente es preguntarse ¿hasta donde? ¿de que manera? ¿cómo? y por ende ¿que preguntar? ¿que no, hasta donde preguntar?
  • “No mostrar tu vulnerabilidad” puede llegar a ser una punta por donde pensar esas preguntas
  • Surgío la cuestón que la gente tiene la necesidad de hablar y de ser escuchada.

Conceptualizando lo anecdótico

Tratamos de ver, mas allá de lo descriptivo de cada historia, qué cuestiones había de fondo (y a veces en común) en cada una y en todas. Logramos plantearlas de acuerdo a

Lo que transmite la familia:

  • El valor del trabajo, del esfuerzo, de la dedicación y la recompensa por ello.. Con sacrificio y lucha se llega.
  • A veces uno tiene que hacer lo que debe y no lo que quiere. El deber por encima del deseo.
  • A veces es por reacción: frente a la educación rigida y la autoridad muy fuerte, o frente a las peleas y conflictos delante de los hijos, se lantea lo contrario, una relacion mas democrática y armónica.
  • Valores, como humildad y sinceridad (frente a la falsedad y la apariencia), o como la armonía y el amor.
  • La relatividad de lo material en el ámbito de la familia. Pero teniendo en claro que lo económica pesa en lo cotidiano.
  • El rol del hombre com jefe de familia
  • Valoración de las capacidades (o no), lo cual genera posteriormente (o no) seguridades o autoestima en lo personal
  • Apoyo mutuo entre hermanos.
  • Rescatar que en la vida cotidiana siempre surgen roces, conflictos, disputas de espacios, etc.

Todo esto que discutimos, reflexionamos y analizamos, se une (dijimos) con lo que habían dicho en las primeras clases, sobre la familia como espacio de socialización primaria.

Esa conceptualización, en lo concreto, se traduce en un monton de prácticas, cotidianas, donde se reproducen practicas, valores y miradas “instituidas” pero a la vez también hay lugar para lo “instituyente”.

Trabajamos luego en grupos, buscando en el texto de “Pensar la familia” algunas precisiones conceptuales, relacionadas con lo discutido. Rescatamos algunas:

El estado como instituyente de las categorías oficiales y de la vida familiar, marca las reglas sin tener en cuenta las condiciones de acceso a lo que se exige y este es un lugar privilegiado para la intervención del/la trabajador/a social.

La familia según el autor mencionado, es producto de un verdadero trabajo de instituyente, al mismo tiempo ritual y técnico, procurando instituir permanentemente en cada uno de los miembros de la unidad instituida, sentimientos y pautas que aseguren la integración que le da condición de existencia y persistencia a esa unidad. Los ritos de institución van a constituir a la familia en una entidad unida, integrada, unitaria y por lo tanto estable, constante, indiferente a las fluctuaciones de los sentimientos individuales.

Hasta los comportamientos más privados dependen de acciones públicas, como la política de vivienda o la política de familia. Para Bourdieu, entonces, la familia es una ficción, un artefacto social, una ilusión en el sentido más corriente del término, pero una “ilusión bien fundada” porque siendo producida y reproducida con la garantía del Estado, recibe a cada momento del Estado sus medios de asistencia y de subsistencia

Y el último, acordándonos de Victor y su historia (con cariño y repeto, se dijo)

La dominación masculina orienta hacia la lógica de cuerpo, considerando Bourdieu que la integración sea probablemente un efecto de la dominación. De este modo, si bien la madre es en general la responsable de los rituales de integración provocando en sus miembros una afinidad de hábitus, la dominación masculina impone los límites a las luchas del campo doméstico. Este reforzamiento de la dominación masculina contribuye al funcionamiento como cuerpo de la familia.

Para seguir profundizando estas cosas, y trabajar el encuentro que vien, quedamos en leer el texto de Cazzaniga, Aires de familia

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